¿Cómo debemos reaccionar ante las notas de nuestros hijos?

Clase vacía al acabar el curso

¿Cómo debemos reaccionar ante las notas de nuestros hijos?

Llega fin de curso y, con él, las temidas notas finales. Muchas veces los padres se encuentran perdidos a la hora de reaccionar ante los resultados de sus hijos o hijas. Frecuentemente nos surgen dudas de si premiar las buenas notas o castigar las malas, así que desde Funámbulos queremos daros algunas pautas que creemos que pueden ser de ayuda. Ahí van.

MALAS NOTAS

  • No descalificar al niño como persona, sino explicar los actos concretos. Si le decimos a nuestro hijo “eres un irresponsable” o “eres un vago” estamos sentenciando cómo es, no cómo se ha comportado. En vez de eso, deberíamos decirle cosas como “este curso no has sido capaz de responsabilizarte de tus tareas, ¿por qué crees que ha pasado esto?¿cómo lo podemos solucionar?” o “creo que no te has esforzado lo suficiente durante este último año, ¿a ti te da la misma impresión?”
  • No reaccionar desproporcionadamente: cuando llegan las notas a final de curso y son peores de lo que esperábamos, los padres solemos reaccionar con enfado o frustración. Esto, a su vez, puede multiplicar estos mismos sentimientos en el niño, además de la vergüenza. ¿Qué debemos hacer? Es importante hablar con nuestros hijos y averiguar qué es lo que ha pasado, no es lo mismo que un niño haya suspendido varias asignaturas a pesar de haberse esforzado día a día o que haya estado pasando de todo y no muestre ningún arrepentimiento o decepción. Tampoco está de más hablar con los profesores y profesoras de nuestro hijo para conocer su punto de vista.
  • Encontrar una solución al problema: si nuestro hijo se ha esforzado mucho pero ha suspendido igualmente, puede que sea el momento de plantearse el refuerzo escolar centrado en las técnicas de estudio para poder mejorar sus herramientas y optimizar el tiempo que dedica a estudiar. Si el problema es que nuestro hijo parece haber perdido todo interés en el colegio o instituto, se muestra apático y ya no sabemos cómo motivarlo, quizás haya llegado el momento de consultar con un orientador o psicólogo que pueda encontrar las razones de esa desmotivación e intentar solucionarlo.
  • La importancia de la educación emocional: ya hemos insistido en este tema en otros artículos, pero una buena educación emocional nos ayudará en todos los aspectos de nuestra vida. A veces el niño puede no entender cómo se siente o no saber cómo reaccionar ante sus propios sentimientos, por eso es importante que entiendan qué les puede estar produciendo esos sentimientos negativos. El enfado, por ejemplo, viene de un sentimiento de falta de libertad.

 

BUENAS NOTAS

  • Cuando nuestro hijo llega con unas notas muy buenas también puede ser difícil reaccionar. Encontrar el equilibrio entre hacerle sentir que es su responsabilidad sacar las mejores notas posibles y mostrarle nuestra satisfacción por su esfuerzo no es tarea fácil.
  • Los padres de niños con excelentes resultados académicos a menudo se sienten incomprendidos por otros padres y por los profesores, pero lo cierto es que una mala reacción también puede causar efectos negativos en el niño. Aunque siempre haya tenido muy buenos resultados en clase, puede que no vea recompensado su esfuerzo en el ámbito familiar porque recibe mensajes del tipo “es lo que tenías que hacer” o “como eres tan listo, estaba claro que no ibas a tener menos de un 8 en ninguna asignatura”. En lugar de esto, deberíamos demostrarle que admiramos su esfuerzo constante a lo largo del último año, y que si esta actitud continúa en el futuro le será más fácil conseguir los objetivos que se proponga y asumir sus responsabilidades como algo natural.

 

¿DEBEMOS PREMIAR A NUESTROS HIJOS SI APRUEBAN?

En general, no es recomendable premiar las notas de nuestros hijos con regalos, pues el estudio debe verse como una responsabilidad y no como un camino para conseguir cosas materiales. Si vemos que nuestro hijo ha hecho un gran esfuerzo podremos darle un regalo por la responsabilidad y constancia que ha demostrado (y no como costumbre, sino en momentos puntuales), pero no debe entenderse nunca el regalo como un premio por estudiar ni como un fin en sí mismo. Debemos evitar frases como “si apruebas todas te compraré un videojuego”, pues el niño se acostumbrará a estudiar para tener regalos y cada vez exigirá que sean mejores, y podrá llegar a interpretarlo como “un deber de los padres”. Siempre es mejor premiarles con nuestro cariño, darles un abrazo y celebrar un momento especial como compartir su cena favorita en familia para celebrarlo.

A pesar de todo lo anterior, hay que entender que no existen reglas fijas ni soluciones mágicas, pues cada familia es un mundo. En Funámbulos tenemos en cuenta esto para adaptarnos a las necesidades de cada uno.

Y vosotros, ¿qué experiencias tenéis en cuanto a cómo reaccionar ante las notas?

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