El juego como herramienta terapéutica

juego

El juego como herramienta terapéutica

Jugar es algo natural e innato al ser humano. Podría considerarse una forma de comunicación que se inicia desde edades tempranas pero del que olvidamos su capacidad sanadora con la edad.

El niño que juega expresa en la ficción situaciones reales de su ambiente personal, social y afectivo. Por tanto, debemos darle la importancia que merece e incluso fomentarlo.

El juego proporciona placer y motivación intrínseca; les permite ensayar patrones de comportamiento y comunicación; expresar sentimientos y ser creativos; y lo más importante, darse cuenta (“insight”) de la capacidad de influencia que tiene en el medio ambiente para modificarlo, tomar decisiones propias y en definitiva, la posibilidad de ser autosuficiente.

En terapia el uso del juego tiene efectos beneficiosos en el niño o adolescente gracias a que está representando preocupaciones dentro de un espacio seguro y controlado, y expresando de manera simbólica, mediante personajes u objetos, situaciones o emociones que es incapaz de verbalizar.

Por tanto, problemas de conducta como el manejo de la ira, el dolor, la pérdida, el abandono, y trastornos de ansiedad, depresión, el TDAH… tienen en el juego un trabajo óptimo y un efecto sanador consciente e inconsciente.

Desde Funámbulos os animamos a que observéis a vuestros hijos/as cuando jueguen solos o acompañados, os animamos a que juguéis con ellos para conocerlos mejor y sobre todo, os animamos a no perder vuestra creatividad e imaginación, que después se verán reflejadas en los pequeños de la casa.

 

 

*Imagen de Freepik

Sin comentarios

Deja tu comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para obtener información estadística. Al continuar navegando aceptas nuestra Política de cookies.

ACEPTAR