comprender y escuchar las necesidades emocionales de los niños/as.

comprender y escuchar las necesidades emocionales de los niños/as.

Educar no es sencillo, y mucho menos cuando como padres nos sentimos frustrados por no poder entender, comprender y/o ayudar a nuestros hijos/as. Damos lo mejor de nosotros y a veces produce un efecto positivo, pero otras veces somos nosotros mismos los que nos sentimos impotentes por no poder comunicarnos o que nos cuenten cómo se sienten.

Con pequeñas pautas y herramientas en el día a día, a largo plazo podrían mejorar la calidad de vida en casa y la comunicación, sobre todo la comunicación emocional, que engloba la mayor parte de los conflictos.

Herramientas:

  • La escucha activa. Esto significa no ser oyentes pasivos de lo que nos cuentan, sino estar pendientes de la emoción que engloba lo que nos está diciendo y devolverlo. Por ejemplo: “Papá, no quiero ir al médico, lo odio”. Normalmente le diríamos algo así como: “Pues hay que ir al médico y punto, es por tu salud”. Una respuesta mejor sería “Sabes hijo, a mí tampoco me gustaba nada ir al médico de pequeño, entiendo que estés asustado pero estaré allí contigo”.

 

  • Prestar atención al lenguaje no verbal. Nos han educado a darle más importancia a las palabras que a los movimientos del cuerpo. Y estos son de suma importancia para saber cómo nuestros niños están, cómo se sienten y percibir detalles de su gran mundo interior. Al igual que los adultos, los niños para tranquilizar y salir del paso responden cosas que no se corresponden con lo que su cuerpo o expresión nos está diciendo. Por ejemplo: “Hola cariño, ¿qué tal hoy en el cole? – Bien (su cara expresa tristeza o seriedad)”. Es importante que se lo reflejemos. “Dices que bien pero te noto triste o cansado”.

 

  • No tranquilizar. Con esto quiero decir que no intentemos hacer que no sufran cuando nos cuentan una preocupación o problema que sienten o  tienen. Es mejor reflejar lo que nos están diciendo para que sientan que están siendo escuchados y que damos la importancia que se merece a lo que nos cuentan, su problema. Si no no volverán a hacerlo por la confusión que les genera. Por ejemplo, “Papá, en el cole Miguel me llama gorda (y se pone a llorar) – Ven aquí, cariño (la abrazas). No le hagas ni caso. Con lo rica y bonita que tú eres”. En este momento, aparte del cariño y el elogio, lo que necesita no es escuchar lo mucho que le queréis y que para vosotros es perfecta, porque ella está sufriendo por ese comentario. Lo que necesita es que le deis importancia a cómo le hace sentir lo que Miguel le dice. “ Ven aquí, cariño (la abrazas). Estás pasándolo mal por lo que Miguel te dice. Te está haciendo mucho daño. ¿Quieres hablarlo?”

 

Desde Funámbulos queremos compartir con el lector la importancia de escuchar e identificar las emociones. Esperamos que la información sea útil y práctica. ¿Os habéis encontrado vosotros en casa con estas situaciones?

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