Consejos para identificar el acoso escolar en nuestros hijos: la víctima

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Consejos para identificar el acoso escolar en nuestros hijos: la víctima

El tema del acoso escolar es, probablemente, uno de los que más preocupan a los padres. Muchas veces creemos que es impensable que nuestro hijo lo esté sufriendo, y mucho menos que esté cometiéndolo.

Es importante distinguir entre una pelea o un enfrentamiento en momentos concretos y una situación de bullying o acoso escolar. Este último se refiere a una situación continuada en el tiempo, la víctima es siempre la misma (o las mismas); genera en el niño una situación de estrés o miedo al ir al colegio y le impide hablar de ello (y por tanto, confrontarlo).

Os damos algunas herramientas para la identificación del acoso escolar:

  1. Es importante estar pendientes de cambios de humor y en la actitud del niño. Por ejemplo, si notas que ahora quiere salir menos de casa cuando antes no pasaba, se irrita con más facilidad, los domingos empieza a estar intranquilo pensando en que empieza la semana…
  2. Hay que hablar con nuestros hijos y hacer que se sientan escuchados. Como recalcamos en otros artículos, debemos interesarnos no solo con un “¿que tal en el colegio?” sino concretar como se sintieron, no centrándonos solamente en la parte académica.
  3. Debemos intentar no restarle importancia a sus preocupaciones, ni exacerbarlas. Muchas veces pensamos “es cosa de niños”, pero para ellos es un sufrimiento real e importante. Como padres, debemos mostrar empatía pero no excesiva preocupación porque podríamos agobiarle y hacer que no nos diga lo que le pasa. La virtud está en el término medio.
  4. Fijarse si hay lesiones físicas visibles. Si el niño viene frecuentemente con heridas y las achaca a caídas o accidentes, y antes no lo hacía. O si le desaparecen muchas veces objetos de clase o ropa, o llegan rotos a casa (una vez más, hablamos de esto como un cambio. Si nuestro hijo es poco cuidadoso o juega mucho en el patio y suele caerse, y siempre ha sido así, no deberíamos tenerlo en cuenta).
  5. Cambios bruscos en el apetito.
  6. Trastornos del sueño o pesadillas frecuentes.

Si sospechamos que nuestro hijo está sufriendo acoso, debemos informar al centro para que active el protocolo de actuación. Después hay que estar atentos a si el problema persiste. Muchas veces, aunque la situación consiga zanjarse, el niño necesitará trabajar y reforzar su autoestima para sentirse fuerte y enfrentarse a nuevas situaciones con más fortaleza.

Esperamos que estos consejos os hayan servido de ayuda.

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